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domingo, 25 de mayo de 2014

El colesterol bueno reduce la expansión de las células del cáncer


Según El País:

"El colesterol bueno reduce la expansión de las células del cáncer (21-05-2014):

El colesterol malo es un factor de riesgo bien conocido para el infarto y otras enfermedades vasculares. Pero un equipo internacional dirigido por Carlos Enrich, de la Universidad de Barcelona, le apunta ahora también como un probable responsable de las metástasis, las réplicas de un tumor en otros órganos que suelen matar a los pacientes de cáncer.

En modelos celulares del cáncer humano, los científicos demuestran que el colesterol malo (LDL, o lipoproteínas de baja densidad) estimula a las células cancerosas a moverse y diseminarse. A la inversa, el colesterol bueno (HDL, o lipoproteínas de alta densidad) se opone a esos mismos mecanismos moleculares. El trabajo indica una nueva estrategia contra la metástasis, el verdadero verdugo de las personas con cáncer.

“La metástasis es uno de los grandes asuntos que hacen el cáncer tan difícil de tratar”, dice Enrich, “y los investigadores reconocen desde hace tiempo que un mejor entendimiento de la diseminación del cáncer puede darnos la oportunidad de mejorar el tratamiento del cáncer”. Enrich ha dirigido un equipo del departamento de Biología Celular de la Universidad de Barcelona y otros institutos de la misma ciudad, junto a las universidades de Sidney, Brisbane y Nueva Gales del Sur en Australia, Atenas y Hamburgo. Los 22 investigadores publican el trabajo en Cell Reports.

Las células del cuerpo humano se unen a sus vecinas mediante unas proteínas de su membrana llamadas integrinas. “Funcionan como un velcro”, explica Enrich. Las diferentes configuraciones de ese velcro, sin embargo, también están implicadas en la diseminación de las células cancerosas desde su tumor original hasta otros tejidos vecinos, o a otros órganos lejanos a través de la sangre o el circuito linfático (de ahí el frecuente interés de los médicos por examinar los nódulos linfáticos). Las integrinas tienen un papel esencial en la capacidad de esas células viajeras para adherirse a los nuevos órganos e invadirlos.

Y es justo ahí donde interviene el colesterol: en el tráfico intracelular que determina qué integrinas y cuántas se integran en la membrana de la célula cancerosa. “Lo que más nos interesó es que el colesterol, una de las principales grasas de nuestro cuerpo, se revelaba como necesario para mantener las integrinas en la superficie de las células cancerosas”, explica Enrich sobre la génesis de su trabajo. “Pero hasta ahora no se sabía de dónde venía ese colesterol, ni cómo se le podría manipular para ayudar en el tratamiento del cáncer”. Esto es lo que aclara la nueva investigación.

El colesterol es insoluble en la sangre, como cualquier grasa es insoluble en agua. Para viajar por la sangre tiene que unirse a complejos de proteínas, formando lipoproteínas (grasas unidas a proteínas), que vienen en dos modelos: las de baja densidad (LDL) transportan el colesterol recién sintetizado en el hígado hasta otros órganos; las de alta densidad (HDL) retiran el exceso de colesterol de esos órganos y lo devuelven al hígado. Idealmente, el hígado se entera así de que ya sobra colesterol y deja de sintetizarlo, o incluso empieza a degradarlo.

Los términos malo (LDL) y bueno (HDL) se acuñaron en el contexto de la enfermedad cardiovascular, porque las LDL son la fuente primordial de colesterol para los depósitos escleróticos que van obturando las arterias. Las HDL no solo evitan servir colesterol a esos depósitos, sino que lo retiran de ellos en ciertas condiciones.

Pero ahora, curiosamente, los términos bueno y malo se pueden extender al ámbito completamente distinto de la metástasis tumoral. También ahí, por lo que indica la investigación de Enrich y su equipo, el colesterol malo (LDL) estimula la capacidad invasiva de las células cancerosas, mientras que el bueno (HDL) la reduce. Parece ser que, en este asunto al menos, el que es bueno, lo es en cualquier parte.

Componente básico de la membrana:

“Nuestro trabajo está aún lejos de la aplicación clínica”, admite el director del estudio, Carlos Enrich, “aunque hay médicos interesados en el hospital; una idea bastante obvia serían las terapias combinadas con estatinas (fármacos anticolesterol), ya que estas moléculas están comercializadas para bajar sobre todo el colesterol malo (LDL); pero de momento son solo ideas”. Y en el caso de pacientes que además del cáncer tengan un historial cardiovascular, habría que personalizar con mucha finura los protocolos.

“Mucha gente se ha preocupado por el efecto de los niveles de colesterol fuera de la célula”, añade Enrich, “pero ha habido muy poca investigación sobre lo que hace dentro de la célula, que parece ser un control muy fino, muy sofisticado, del tráfico vesicular”. La célula posee una red de extraordinaria complejidad que conecta su membrana externa —su interfaz al entorno— con las vesículas, o esferitas de membrana, que se desprenden hacia dentro cada milisegundo y transportan su carga hacia las redes de cisternas cercanas al núcleo celular, como el aparato de Golgi y el retículo endoplásmico. Que el colesterol bueno, en el sentido cardiovascular, siga siendo bueno para frenar la invasividad de la célula cancerosa, debe considerarse por ahora una casualidad.

En cualquier caso, el científico de Barcelona recuerda que el colesterol es un componente esencial de la membrana de las células humanas, y que por tanto las células cancerosas —que proliferan deprisa— necesitan mucho colesterol para prosperar. La grasa más amada y odiada por los cardiacos se ha abierto un camino en oncología."

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Su web:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/05/20/actualidad/1400608401_985898.html

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domingo, 17 de noviembre de 2013

El sofrito reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular/Spanish 'sofrito' reduces cardiovascular disease risks

Ingredientes del sofrito/Sofrito ingredients
La combinación de tomate, aceite de oliva, ajo y cebolla en un sofrito aumenta la cantidad de polifenoles y carotenoides, compuestos biosaludables que ayudan, respectivamente, a prevenir las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Así lo recoge un estudio de la Universidad de Barcelona y la red CIBERobn que confirma al sofrito como un elemento esencial en la dieta mediterránea.
El estudio PREvención con DIeta MEDiterránea (PREDIMED) ha demostrado recientemente la asociación entre dieta mediterránea y bajo índice de enfermedad cardiovascular. En el cuestionario usado de referencia se preguntaba al consumidor la frecuencia con la que tomaba verduras, pasta, arroz y otros platos acompañados con sofrito, pero nunca se habían analizado los compuestos beneficiosos de este producto.
Ahora investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) y el Centro de Investigación Biomédica en Red - Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn) del Instituto de Salud Carlos III, en colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona, han identificado por primera vez los polifenoles y carotenoides –sustancias antioxidantes beneficiosas para la salud– que lleva el sofrito, mediante una técnica de espectrometría de masas de alta resolución.
Los resultados se publican en la revista Food Chemistry y revelan la presencia de al menos 40 tipos de polifenoles. “Estos compuestos que producen las plantas y tomamos en la dieta se asocian con una disminución de la enfermedad cardiovascular”, destaca a SINC Rosa María Lamuela, investigadora de la UB y responsable del trabajo.
Otros de los compuestos bioactivos encontrados en el sofrito son los carotenoides y la vitamina C. Diversos estudios han demostrado que la ingesta de carotenoides, como el licopeno, previene el cáncer de próstata, y el consumo de alimentos ricos en beta-caroteno, ayudan a reducir la incidencia del cáncer de pulmón.
“Con un consumo diario de 120 gramos de sofrito –añadido a la pasta, por ejemplo– la ingesta de polifenoles totales es de 16 a 24 miligramos por porción y de 6 a 10 miligramos en el caso de los carotenoides”, señala Lamuela. El equipo analizó diez tipos de sofritos comerciales, “aunque los resultados son extensibles al sofrito casero, ya que, en general –y sin contar las sustancias espesantes– tienen los mismos ingredientes: tomates, cebollas, ajo y aceite”. La unión de estos alimentos suma los compuestos biosaludables que tienen cada uno por separado.
Respecto al aceite, los científicos recomiendan utilizar mejor el de oliva virgen que el de girasol. De hecho, ahora están buscando la proporción ideal de los cuatro ingredientes, y parece que la presencia de un 10% de aceite de oliva extra virgen ofrece muy buenos resultados en las propiedades del sofrito.
Los investigadores también han efectuado un análisis estadístico con los niveles de compuestos fenólicos y carotenoides encontrados en cada sofrito, lo que les ha permitido identificar marcadores que diferencian los componentes de cada marca.
Pirámide de la dieta mediterránea/Mediterranean diet pyramid
The combination of tomato, olive oil, garlic and onion in a sofrito increases the amount of polyphenols and carotenoids. These bioactive compounds respectively help to prevent cardiovascular diseases and cancer. This is contained in a study carried out by the University of Barcelona and the CIBERobn network, Spain, which confirms sofrito as an essential part of the Mediterranean diet.
The study, PREvention with a MEDiterranean Diet (PREDIMED) has recently shown the link between the Mediterranean diet and low levels of cardiovascular disease. The questionnaire used as a reference asked consumers how often they ate vegetables, pasta, rice and other dishes made with sofrito, but the beneficial compounds of this product had never been analysed.
Now researchers from the University of Barcelona (UB) and the Biomedical Research Centres Network – Physiopathology of Obesity and Nutrition (CIBERobn) of the Carlos III Health Institute, have for the first time identified polyphenols and carotenoids, healthy antioxidant substances, in sofrito, by using a high resolution mass spectrometry technique.
The results have been published in the ‘Food Chemistry’ magazine and they show the presence of at least 40 types of polyphenols. “These compounds produced by plants and which we eat are related to reduced cardiovascular diseases", Rosa María Lamuela, researcher at the UB and the person responsible for the project, told SINC.
Other bioactive compounds found in the sofrito are carotenoids and vitamin C. Various studies have shown that the intake of carotenoids such as lycopene prevents prostate cancer and the consumption of foods rich in beta-carotene help to reduce the incidence of lung cancer.
“Eating a daily amount of 120 grams of sofrito, added to pasta for example, the total intake of polyphenols is 16 to 24 milligrams per portion and 6 to 10 milligrams in the case of carotenoids”, explains Lamuela. The team analysed ten types of commercial sofritos, “although the results do apply to homemade sofrito, given that they generally include the same ingredients, without taking into account thickeners: tomatoes, onions, garlic and oil”. The combination of these foods equals the bio-health compounds of each one separately.
With regard to oil, scientists recommend using virgin olive oil instead of sunflower oil. In fact, they are now looking for the ideal proportion of the four ingredients and it would seem that the inclusion of 10% extra virgin olive oil gives very good results in the sofrito properties.
Researchers have also performed a statistical analysis with the levels of phenolic and carotenoid compounds present in each sofrito, which has enabled them to identify markers that differentiate the components of each brand.

Tomado de/Taken from SINC (Español/English)

Resumen de la publicación/Abstract of the paper
Bioactive compounds present in the Mediterranean sofrito
A. Vallverdú-Queralt, J.F. Rinaldi de Alvarenga, R. Estruch and R.M.Lamuela-Raventos
Food Chemistry 141 (4); 3365–3372, 2013
Abstract
Sofrito is a key component of the Mediterranean diet, a diet that is strongly associated with a reduced risk of cardiovascular events. In this study, different Mediterranean sofritos were analysed for their content of polyphenols and carotenoids after a suitable work-up extraction procedure using liquid chromatography/electrospray ionisation-linear ion trap quadrupole-Orbitrap-mass spectrometry (LC/ESI-LTQ-Orbitrap-MS) and liquid chromatography/electrospray ionisation tandem triple quadrupole mass spectrometry (LC/ESI-MS-MS). In this way, 40 polyphenols (simple phenolic and hydroxycinnamoylquinic acids, and flavone, flavonol and dihydrochalcone derivatives) were identified with very good mass accuracy (<2 mDa), and confirmed by accurate mass measurements in MS and MS2 modes. The high-resolution MS analyses revealed the presence of polyphenols never previously reported in Mediterranean sofrito. The quantification levels of phenolic and carotenoid compounds led to the distinction of features among different Mediterranean sofritos according to the type of vegetables (garlic and onions) or olive oil added for their production.

sábado, 18 de abril de 2009

Nuevo método para distinguir entre células normales y cancerosas/New way to distinguish cancerous from normal cells

Image courtesy of Clarkson UniversityUn grupo de investigadores de la Universidad de Clarkson, liderados por Igor Sokolov, Director del Centro de Laboratorios de Nanoingeniería y Biotecnología, ha descubierto una nueva propiedad que permite distinguir las células normales de las cancerosas: las diferencias entre los delgados pelos que cubren su superficie.
Los resultados implican que la capa de pelos no puede ser ignorada como se hacía antes al caracterizar las células por métodos mecánicos. Los autores sugieren que esas diferencias podrían tener una significado biológico y que podrían ser utilizadas para la detección del cáncer.
Los pelos o cepillos de la superficie celular, microvilli, son importantes en la interacción con el entorno exterior. Sokolov y sus colegas estudiaron medidas tomadas en la superficie celular, utilizando un microscopio de fuerza atómica, un instrumento no convencional en la investigación biológica. Por tanto, las diferencias encontradas provienen de algo muy diferente a lo que se determina en biología convencional
Segón Sokolov, "las células cancerosas se detectan tradionalmente por me´todos bioquímicos. Sin embargo, a pesar de años de éxito, estos métodos no han podido derrotar al cáncer. Es por tanto muy importante buscar métodos alternativos y no tradicionales para estudiar el cáncer"

WikipediaA group of Clarkson University researchers led by Nanoengineering and Biotechnology Laboratories Center (NABLAB) Director Igor Sokolov has discovered a previously unknown feature that distinguishes cancer from normal cells: the variation in brushes or tiny “hairs” that cover the cell surface.
The results imply that the brush layer cannot be ignored as was previously done when characterizing cells by mechanical methods. The authors suggest that the difference in the brush layers may have a biological significance, and can be used for detection of cancer.
Brushes on the cell surface, microvilli, are important for interacting with the external environment. Sokolov and his colleagues processed measurements — taken from the cell surface using an atomic force microscope, an instrumentwhich is not a conventional tool for biological research. As a result, the differences found were outside of what is conventionally measured in biology.
"Cancer cells are traditionally detected by biochemical means," says Sokolov. "However, despite many years of success, those methods have not resulted in defeating cancer. Therefore it is very important to search for alternative, nontraditional ways of looking at cancer"

Tomado de/Taken from Science Daily

Resumen de la Publicación/Abstract of the paper
S. Iyer, R. M. Gaikwad, V. Subba-Rao, C. D. Woodworth and Igor Sokolov, Atomic force microscopy detects differences in the surface brush of normal and cancerous cells, Nature Nanotechnology, Online April 13, 2009; DOI: 10.1038/nnano.2009.77
Abstract
The atomic force microscope is broadly used to study the morphology of cells, but it can also probe the mechanics of cells. It is now known that cancerous cells may have different mechanical properties to those of normal cells, but the reasons for these differences are poorly understood. Here, we report quantitatively the differences between normal and cancerous human cervical epithelial cells by considering the brush layer on the cell surface. These brush layers, which consist mainly of microvilli, microridges and cilia, are important for interactions with the environment. Deformation force curves obtained from cells in vitro were processed according to the 'brush on soft cell model'. We found that normal cells have brushes of one length, whereas cancerous cells have mostly two brush lengths of significantly different densities. The observed differences suggest that brush layers should be taken into account when characterizing the cell surface by mechanical means.